El asedio directo desde Estados Unidos a la vida cotidiana y al bienestar del pueblo cubano, a sus posibilidades de relacionarse con otros pueblos y países, incluye la modificación de sus políticas migratorias y la restricción del flujo de remesas que ciertos residentes en ese país envían a sus familiares en Cuba.

En igual sentido se observa el endurecimiento de sanciones estadounidenses hacia terceros, entidades y países que mantienen relaciones comerciales, económicas o financieras con Cuba, lo que apunta a su aislamiento y vulnera el derecho a la libre y sana convivencia internacional.