Uno de cada 100 correos son maliciosos, así lo afirma un estudio de FireEye. En este contexto, la formación de los empleados, especialmente de los que ocupan puestos más sensibles, es el primer paso en una estrategia corporativa de defensa contra el phishing. A estos empleados hay que mostrarles las directrices a seguir por medio de ejemplos reales, herramientas educativas y otros métodos que les ayuden a identificar correos sospechosos.

El principal vector del phishing es el correo electrónico, la primera solución de seguridad es el software antispam que, gracias a las comprobaciones de reputación IP o geolocalización, puede ser extremadamente eficaz”.