
El teléfono móvil se ha convertido en parte de nosotros. Un dispositivo fundamental en nuestro día a día ya no sólo en el ámbito personal, sino también el profesional. Sin embargo, a pesar de ser para muchos Vivimos en la era de la tecnología donde el smartphone es sin lugar a duda el dispositivo más importante, aunque en muchas ocasiones el menos protegido. “Son un blanco fácil para los ciberdelincuentes, ya que suelen estar desprotegidos y permiten lanzar ataques tanto dirigidos como masivos”.
Entre las principales consecuencias derivadas de que nuestro teléfono móvil haya sido hackeado se encuentra el hecho de que, una vez rastreado el dispositivo, se puedan realizar estafas de phishing contra el usuario, lo que permite a atacante llevar a cabo operaciones de recopilación de información increíblemente eficientes. Asimismo, los cibercriminales utilizan el dispositivo móvil como una de las principales armas de espionaje, ya que utilizan la cámara, GPS y micrófono del smartphone en cualquier momento y en cualquier lugar sin su consentimiento.












